Hello hello gente bonita, aquí Jacky de nuevo, o mejor conocida como Mimirricha, para hablarles de algo que me apasiona tanto como el amigurumi: el poder terapéutico de tejer. En esta entrada, quiero compartir con ustedes cómo el arte del amigurumi puede convertirse en una herramienta maravillosa para reducir el estrés y la ansiedad, y cómo esta actividad puede transformarse en una terapia sanadora para tejedoras y tejedores de todas partes.
Tejer es más que solo una habilidad manual, es una forma de expresión y meditación que nos permite desconectarnos del ruido del mundo exterior y sumergirnos en un estado de calma y concentración. ¿Alguna vez han sentido esa sensación de paz mientras tejen sus amigurumis? Pues les cuento que no están solas, esa sensación es el resultado de los beneficios terapéuticos que el amigurumi puede ofrecernos.
En primer lugar, el simple acto de tejer nos ayuda a enfocar nuestra mente y alejarnos de preocupaciones y pensamientos negativos. Cuando tejemos, nuestros cerebros se concentran en la repetición de puntos y en seguir un patrón, lo que nos permite liberar tensiones y preocupaciones, como si todo lo demás se desvaneciera por un momento. Tejer se convierte en una especie de meditación activa que nos permite estar en el presente y disfrutar del proceso creativo.
El amigurumi también nos brinda una sensación de logro y satisfacción. A medida que avanzamos en nuestro proyecto, vemos cómo nuestras manos dan vida a un adorable muñeco tejido. Esa sensación de crear algo hermoso con nuestras propias manos es un impulso poderoso para nuestra autoestima y bienestar emocional.
Además, el amigurumi nos permite conectarnos con nuestras emociones de una manera única. Al tejer, podemos expresar nuestras alegrías, tristezas, esperanzas o sueños en cada puntada. Cada amigurumi se convierte en una obra de arte tejida con amor y cariño, reflejando nuestras emociones y energía positiva. Esto puede ser especialmente útil para aquellas personas que encuentran dificultades para expresar sus emociones verbalmente.
Tejer también tiene un efecto relajante en nuestro cuerpo. Cuando nos concentramos en nuestras agujas y hilos, nuestro ritmo cardíaco disminuye y nuestra respiración se vuelve más pausada. Esto activa nuestro sistema nervioso parasimpático, el encargado de calmarnos y relajarnos. Así que, tejedoras/es, la próxima vez que se sientan ansiosos o estresados, tomen sus agujas y verán cómo esa sensación se disipa mientras tejen.
El amigurumi también nos ayuda a practicar la paciencia y la perseverancia. Cada proyecto requiere tiempo y dedicación, y a medida que avanzamos, aprendemos a valorar el proceso tanto como el resultado final. Aprender a ser pacientes con nosotras/os mismos y con nuestras creaciones es una lección importante que podemos aplicar en otras áreas de nuestra vida.
Por otro lado, el amigurumi también fomenta el sentido de comunidad y conexión. A través de las redes sociales y comunidades en línea, tejedoras/es de todo el mundo comparten sus proyectos, patrones y experiencias. Esta interacción nos brinda una sensación de pertenencia y nos permite aprender de otras personas con la misma pasión por el tejido.
El tejido también se ha utilizado como terapia en entornos clínicos. Muchos terapeutas ocupacionales y psicólogos han incorporado el tejido en sus prácticas para ayudar a sus pacientes a enfrentar el estrés, la ansiedad y el dolor emocional. Tejer se ha convertido en una forma de terapia de arte conocida como "tejido terapéutico", y se ha demostrado que tiene efectos positivos en la salud mental de las personas.
En resumen, el amigurumi es mucho más que una actividad creativa, es una terapia sanadora que nos permite encontrar paz, felicidad y conexión con nosotros mismos y con los demás. Tejer es una forma de meditación en movimiento que nos ayuda a vivir en el presente y a enfrentar los desafíos de la vida con calma y determinación.
Así que, tejedoras/es, los invito a tomar sus agujas y hilos y sumergirse en el mundo mágico del amigurumi. Permítanse disfrutar del proceso creativo y de los beneficios terapéuticos que esta maravillosa actividad tiene para ofrecernos. Tejer es un acto de amor hacia nosotros mismos, una forma de cuidarnos y sanarnos desde adentro hacia afuera.
Besitos besitos y no olviden lavarse la colita. ¡Hasta la próxima, querida comunidad tejedora! ¡Sigamos tejiendo sueños y creando magia con nuestras agujas mágicas!




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